EL LOBO ES DE PRIMERA!!!!

Posted by Lobos de Mar on 11:35 p. m.

28.05.13
Se terminó. Que nadie se olvide. Que todos tengan memoria. Pedro Troglio y su cuerpo técnico, junto a un plantel que puso el pecho de manera inolvidable, escriben hoy una de las páginas más relevantes de la historia de Gimnasia. Marcan el final de dos años tristes, pero que debemos conservar para ser inteligentes. Dos años de angustia que tenemos que guardar para plantear, de una vez por todas, el famoso despertar de este gigante dormido. Gimnasia es y será siempre de Primera. Lo demostró, incluso, jugando en la B. Hoy vuelve al lugar de donde jamás debió partir. Vuelve enloquecido. Regresa con ese mismo grito apasionado de su gente. La misma hinchada que estalló el Bosque de aplausos cuando debió agachar la cabeza y caer en la sombra de un Nacional B desconocido. No voy a hablar del partido. Realmente no puedo hablar de fútbol con tantas imágenes en la cabeza. Los últimos noventa minutos, que hoy significan el fin de tanta angustia contenida, son apenas un partido de fútbol. Hoy no me importa el cómo. Hoy me quedo con el “qué”: Volvimos a Primera. Estamos de nuevo. Tengamos memoria. Recordemos lo bueno y lo malo. Hoy festejemos. Mañana bien temprano, en pleno desayuno, comencemos a pensar las formas y los caminos para construir lo que Gimnasia debe ser. Todavía falta, aunque eso es otro capítulo. ¡Vamos Lobo, carajo!

Gimnasia no dejó dudas en Córdoba y venció por 2 a 0 a Instituto con goles de Facundo Pereyra y Oliver Benítez y pudo lograr la tan ansiada vuelta a Primera División. Antes del minuto lo tuvo el Lobo con una mediavuelta de Franco Niell que pasó muy cerca del palo izquierdo de Chiarini. A los 11 lo tuvo otra vez el equipo de Troglio tras un tiro libre en forma de centro de Nacho Fernández, que le picó antes al arquero pero igual pudo sacar al córner. Gimnasia jugaba mucho mejor que Instituto y a los 20 volvió a tenerlo con una muy clara de Nacho que pateó a colocar contra el palo derecho pero Baez sacó en la línea. Enseguida también tuvo su chance Pereyra, que sacó una mediavuelta de zurda pero el balón besó el mismo poste derecho. En la contra llegó La Gloria, que poco había hecho hasta el momento, pero Monetti le ahogó el grito a Barreiro con una espectacular atajada. A los 31 se arrimó otra vez el equipo de Kudelka con un disparo de Bernardi que controló bien el Mono.  Pero a los 38 cazó la lanza Pucho Barsottini, escapó por derecha y tiró un centro pasado para que Facundo Pereyra meta un cabezazo limpio con el parietal izquierdo que se metió contra el palo derecho de Chiarini. Dos minutos después tuvo el segundo Niell, pero cabeceó mal y la pelota se fue muy desviada. Sin embargo el segundo iba a llegar, pero por intermedio de Oliver Benítez, que metió un frentazo perfecto tras centro de Mussis, que dio en el palo derecho y besó la red. Fue la última del primer tiempo y el Lobo se iba al vestuario con una sonrisa. El complemento comenzó con un Gimnasia manejando el ritmo del partido y que casi aumenta con Franco Niell, que se escurrió entre los centrales y enfrentó a Chiarini, pero el arquero ganó el duelo. Después lo tuvo Franco Mussis, que ajustició a Chiarini en el medio del área, pero el arquero respondió bien. Esta fue la última del juego y el Lobo pudo volver a Primera División de la mano de Pedro Troglio y después de 2 años de pura lucha

El Lobo salió a jugar una final en el estadio Mario Alberto Kempes y lo demostró de movida. Desde el primer minuto de juego presionó a la Gloria y mostró sus ganas de conseguir el triunfo y el ascenso. En el cierre del primer tiempo, con los goles de Facundo Pereyra, a los 37 minutos, y Oliver Benítez, a los 44, el conjunto Tripero consiguió la ventaja que administró en el complemento y así alcanzó los 66 puntos y el ascenso. De movida el Lobo fue por la victoria. Con la intención de encontrarse rápidamente con el gol, el Lobo salió a presionar arriba a Instituto. Antes del primer minuto del juego, Franco Niell sacó un remate desde afuera que se fue muy cerca del palo izquierdo, defendido por Chiarini. El Lobo no aflojó en su intensidad y buscó hacer un gol en los primeros minutos del partido. A los 11 minutos, sobre el sector derecho, Ignacio Fernández se hizo cargo de una pelota detenida y sacó un centro al corazón del área chica, que picó y fue desviado por Chiarini al corner. Buscó y buscó. El equipo dirigido por Pedro Troglio metió en un arco a su rival. A los 20 minutos primero probó Lucas Licht, pero despejó Chiarini, el rebote quedó en Pereyra pero no pudo acomodar su disparo y en la tercera opción, el balón le quedó a Ignacio Fernández quien la acomodó contra el palo derecho, pero la pelota fue despejada en la línea. De contra, cuando Gimnasia monopolizaba el juego, apareció Fernando Monetti. El arquero despejó el disparo, de media distancia de Barreira, que se metía contra el palo derecho. El partido se hizo de ida y vuelta, con el transcurso de los minutos, y los equipos se repartieron las acciones. Pero Gimnasia se empezó a acercar nuevamente al arco de Chiarini y después de un remate desde afuera de Ignacio Fernández, consiguió la ventaja. A los 37 minutos, tras un centro desde la derecha, apareció sobre el fondo del área grande, Facundo Pereyra para poner la cabeza y marcar el 1 a 0 y darla la ventaja al visitante. Pero cuando hizo el primero marcó el segundo. Oliver Benítez, que ingresó en lugar del suspendido Juan Carlos Blengio, puso la testa para darle el 2 a 0 a Gimnasia, a los 44 minutos del primer tiempo. En el comienzo de la segunda etapa el Lobo retrocedió. Se paró en su campo y dejó a los delanteros en el mediocampo, apostando a dañar de contra, ante Instituto que salió a buscar el gol del descuento. Con ese juego la primera llegada del complemento se dio a los 17 minutos. Franco Niell tomó la pelota, en velocidad, y se metió en el área grande, y ante la salida de Chiarini la tocó, pero el arquero desvió su disparo. Con esa idea y con la intención de buscar el tercer gol llegó Franco Mussis al área rival, y tras recibir desde la izquierda, sacó un remate al ras y fuerte, que fue despejado por Chiarini.

¡Gimnasia es de Primera! Media La Plata festejó el 2-0 a Instituto en Córdoba y, luego de dos temporadas en la B Nacional, el equipo dirigido por Pedro Troglio jugará nuevamente en la elite. Repasá los números de la campaña tripera. Sacudite, Gimnasia. Sacate las malas vibras, olvidate de los tiempos oscuros y de las pésimas dirigencias. Después de zafar en varias promociones, después de ese descenso duro con Guillermo Barros Schelotto poniéndole el pecho a una situación heredada, después de dos temporadas en la B Nacional, ahora sí se escucha fuerte el aullido del Lobo: ¡Gimnasia es de Primera!
De la mano de Pedro Troglio, cada vez más ídolo del club, Gimnasia hilvanó una temporada con momentos de mucha solidez. Comenzó con ocho partidos de invicto, tuvo un tramo irregular pero se recuperó en la segunda parte: once encuentros sin perder. El Lobo logró el ascenso a dos fechas del cierre, con 66 puntos y 19 victorias sobre 35 encuentros. ¿Los puntales? Además de la cabeza de Troglio, se lucieron las manos de Monetti, la banca de una defensa sólida y los pies de Nacho Fernández. El último pasito, apenas un escalón que no costó subir, fue en Córdoba contra Instituto, con el aliento de casi 10.000 triperos. Manejando la pelota siempre en territorio rival, aunque con poca claridad al principio, el Lobo selló su retorno por intermedio del juego aéreo: primero cabeceó perfecto Pereyra y, antes del cierre del primer tiempo, Benítez metió un gran frentazo que pegó en el palo y tocó la red. Un 2-0 en 45' que sirvió para olvidar dos años de desazón. Se levanta media La Plata. Será hora de, con estas bases, armar una estructura sólida que no sufra los cimbronazos vividos en el pasado. Es un resurgir, un futuro promisorio para Gimnasia. Se selló en Córdoba, ante Instituto, pero se gestó durante dos años de paciente reconstrucción. Sacudite los escombros, sacudite la mufa: se acabó, Lobo. Sos de la A.

Y el día llegó. El momento que tanto pidió Pedro Troglio, que tanto anhelaron los jugadores y que soñaron y merecen los hinchas arribó: Gimnasia volvió a la primera división del fútbol argentino. El lugar del que nunca debió marcharse. En un contexto por demás fenomenal, con más de 10 mil hinchas en Córdoba apoyando al equipo, el Lobo venció a Instituto por 2 a 0 y se erigió en el segundo equipo en lograr el ascenso directo. Facundo Pereyra y Oliver Benítez, los goles de un equipo que jamás traicionó su identidad y que encontró, en el final del camino, la respuesta: tenía razón.  El partido. Gimnasia comenzó presionando en el mediocampo e intentando cortar el eje de circulación que formaban Vismara y Bernardi, para salir rápido de contra e inquietar a un fondo de la Gloria que daba pocas garantías. Al minuto lo tuvo Niell por la marca hacia adelante de Miloc y posteriormente, por la misma actitud de Benítez, lo perdió Pereyra en el borde del área.  Pero el ímpetu ofensivo no garantiza jugadas de riesgo, por lo que la actitud de presión de los jugadores del Lobo se combinó con la poca soltura de quienes deben imponerse en los mano a mano, como le viene ocurriendo con los flojos rendimientos de García y Mussis, y el partido se emparejó. En ese son Bernardi, el mejor del local, comenzó a mover los hilos de un equipo prolijo pero poco profundo.  Las emociones llegaron luego de la quietud, entre los 20 y los 25 minutos. Primero con una triple jugada de riesgo del Lobo a causa de una buena escalada de Licht por la izquierda que terminó con remate de Nacho Fernández (el más claro, como siempre), y en la respuesta Barreiro, aprovechando la siesta del Bochi en el cierre, pateó franco al arco y rechazó Monetti, de gran manera, al córner.  Mientras la quietud invadía el partido, apareció la mejor asociación ofensiva. Salió rápido García y frenó, pensó, se asoció cortamente con Pereyra y cambió el eje con dos movimientos virtuosos: Mussis llegaba justo con la cabeza y Barsottini, previendo la situación, pasó para darle opción de pase y así fue que el Gordo lo habilitó. El central devenido en volante central levantó la cabeza y ubicó a Pereyra, que había iniciado la jugada cerca de la mitad de la cancha en conexión con García. Terrible golpe de cabeza y golazo del Lobo, que mostró sapiencia y paciencia en el momento indicado y abrió la cuenta de gran manera a los 38 minutos.  Gimnasia con el empate ascendía, pero mostró que quiso más desde el primer minuto, se sintió en el deber de ser protagonista y eso no tiene discusión. Luego de abrir el marcador siguió buscando y en una falta que consiguió el mejor de la cancha, Nacho Fernández, llegó el centro de Mussis y el gol-revancha de Oliver Benítez, uno de los jugadores que había estado en cancha durante el partido que marcó el descenso del Lobo en el 2011. Otro cabezazo, la deuda de la defensa de Instituto, y pie y medio en el ascenso a los 45 minutos de la etapa inicial. El complemento. La segunda etapa empezó como se presagiaba el partido, con el Lobo cuidando la pelota y sin tanta presión ofensiva. El protagonismo que ejerció en la primera mitad fue suficiente para sacar dos goles de ventaja contra el rival y tres para acercarse a su sueño de ascenso, por lo que las escaladas de Licht comenzaron a hacerse más esporádicas y el Lobo, agazapado, esperó con seguridad en el fondo la chance de concretar algún contraataque. Y éste llegó en una nueva pelota recuperada por Miloc, que tocó rápido para Pereyra y el delantero, casi de memoria, tocó por sobre la zaga local para la entrada de Niell que se filtró entre los dos centrales y recibió el atore de Chiarini, que se quedó con el tercer tanto del equipo de Pedro Troglio.  Así el Lobo, ante la impericia del rival y la pericia de sus defensores y volantes de contención, no pasó sobresaltos. Marcó con criterio del medio hacia atrás y cada vez que quiso y pudo, inquietó a Chiarini. Como sucedió a los 32 minutos en los pies de Mussis, que quedó de frente al arco y el uno se lució con otra tapada providencial. El Lobo se sumió, en silencio, en el festejo de su gente en las tribunas pero desde adentro de la cancha. Sin dejar de lado la concentración y el oficio, pareció esperar el pitazo final como partícipe de su propia fiesta, la que vivieron los más de 10 mil hinchas que viajaron cientos de kilómetros para estar en Córdoba junto a este plantel. La hombría, la cohesión grupal y el hambre de retorno fueron factores fundamentales para este equipo tripero que logró la ansiada vuelta a la primera división. Con firmeza en el fondo, con criterio, inteligencia y equilibrio en el medio y potencia ofensiva, el Lobo le ganó a Instituto con claridad y así firmó la vuelta. Un partido que parece una síntesis de lo que el equipo mostró a lo largo de todo el torneo: solidaridad, compromiso y voluntad de fierro. Eficacia arriba, equilibrio en el medio y una claridad de ideas fenomenal que el cuerpo técnico instaló, los jugadores creyeron y plasmaron a lo largo de la gran mayoría de partidos a lo largo de la temporada. Gimnasia ganó, volvió a la primera división y está claro que lo merece.