Mano a Mano con un Grande
16.05.13
Compartimos la entrevista exclusiva a Pedro Troglio que se publicó en la revista. Su vínculo con nuestra Ciudad, su vida, el fútbol, Griguol, el Lobo y mucho más, en la intimidad de Estancia Chica...
Sin dudas que la ligazón de Pedro Troglio con nuestra ciudad tuvo, desde su arribo al Club, un lazo muy fuerte. Por eso, a minutos de comenzar la entrevista acordada, el tema ineludible, por lo doloroso, es la inundación en La Plata y alrededores. Troglio no estuvo ajeno a lo sucedido y arrancó hablando del tema.
- “Fue algo increíble lo que pasó, de mucho dolor. En este momento tenemos que estar todos unidos y salir adelante. Al día siguiente de la inundación hubo muchos jugadores sacando familiares, ayudando a la gente, comprometiéndose con la cuestión social. Uno siente la necesidad de ayudar como sea y por eso no para un segundo, va a un barrio, al Club, a un hospital o donde lo llamen, porque la única forma de salir adelante es colaborando, ayudando al prójimo en ese momento. El resto, todo pero absolutamente todo, queda en segundo plano…
¿Cómo viste los eventos que se organizaron en el Poli?
Impresionante, fue una muestra de cordura. Yo estuve en varios lugares y la gente sigue respondiendo con mucha solidaridad. Lo bueno es que compartimos buenos momentos entre todos y además ayudamos y damos una mano a los que más lo necesitan. Parecen pequeñas cosas, pero esos gestos, como la caricia de dedicarle los triunfos del equipo a la gente, le hace bien a todos. Lo importante para recalcar es que esto no termina ahora, hay seguir ayudando a los que perdieron todo.
-Termina un entrenamiento más. En Estancia Chica hay tranquilidad, pero también se percibe un clima de ansiedad, de movimiento, de alegría. De ganas de trabajar... ¿Cómo se siente Pedro en Estancia Chica?
- Acá me siento como en casa. Así me he sentido siempre, más allá de los resultados. Calculen que yo llevo 17 años acá. Uno conoce a todos y esto va más allá de los resultados. Los cocineros siguen siendo los mismos, los mozos siguen siendo los mismos. Cuando tuvimos buenos momentos y cuando la pasamos mal siempre fue así. Es como estar en la casa de uno.
-¿Y cómo se relaciona eso con tu trayectoria? Vos jugaste una final del mundo con la Selección. Jugaste en Italia, en Japón. Pero hoy la vida te encuentra en Gimnasia...
- Todos los saben. Yo llegué a Gimnasia en el año ´96, cuando estaba volviendo de toda mi gira de fútbol y encontré un lugar en el que me empezaron a tratar como un tipo de la casa, me trataron de mil maravillas y eso empezó a notarse en la cancha y en la gente me aceptó de entrada. Se creó una relación fantástica que se terminó de hacer fuerte cuando me tocó venir a dirigir y Gimnasia estaba para irse al descenso y nos salvamos. Y después vino todo lo maravilloso que se logró. Y esa relación se volvió a reafianzar en la B, cuando acepté venir a dirigir al Club a pelearla hasta llegar a este momento que estamos viviendo, que esperemos lo podamos coronar con el ascenso, que para mí sería cerrar un poquito algo muy personal, un poco inexplicable, que tiene que ver con mi deuda pendiente.
Yo tengo una deuda pendiente de tanto afecto que me han dado. Ascender con Gimnasia me confirmaría que la decisión que tomé de venir fue acertada y echaría por tierra lo que muchos me dijeron en su momento, que venir a Gimnasia era una locura. Sueño con el 16 de junio y que ese día nos encuentre en Primera. Yo sé que me juegue mucho cuando vine ya que si uno no consigue el objetivo no sirve para nada. Por eso, contra el pronóstico de todos, menos el de mis hijos que me pedían que viniera, ascender sería ratificar que opté por la mejor decisión.
-Tocaste el tema de la gente, del amor por el Club ¿Cuándo fue el click con la gente?
Hay un momento. Junio del ´97. Ahí empiezo a darme cuenta del afecto de la gente para conmigo. La lesión. Yo me rompo la rodilla en una práctica y me operan, me voy a mi casa. Y un domingo, Gimnasia había jugado creo que el sábado y escucho en la puerta de mi casa unos ruidos. Había dos micros con hinchas de Gimnasia, pero no acá en La Plata, estaban en Castelar. Había unas 80 personas, que pasaron a casa, trajeron torta, regalos. Ahí estaba la banda de Zulma, Graciela, que falleció, había mucha gente. Todos conocidos, caracterizados de Gimnasia, que son los que te marcan el termómetro de cuánto te quiere la gente. Es la que vive dentro del Club todos los días.
Ahí me di cuenta que verdaderamente había algo afectivo. Fue como darme cuenta de que había algo especial. Porque le pasa a algunos jugadores que son mal recibidos o dicen “este viene robar”, pero yo con buena onda, tratando con todos, yendo a las fiestas de las filiales, fui sumando afecto y más cariño del normal. Y eso fue absolutamente genuino, lo sentí siempre así. Y por eso, se fue haciendo cada día más fuerte.
- ¿Con qué Club te encontraste cuando volviste?
- Al Club lo veo bien, pero hay una realidad. Este Club estuvo destruido. Entonces, aunque juntos lo podamos acomodar, sigue habiendo debajo algo que siempre te va a provocar un malestar. Sin embargo, a pesar de las dificultades, se avanza. Todo se hace a pulmón, se está intentando pagar deudas, hay un buen clima permanentemente, todo está muy tranquilo. Y eso se nota. Hay un clima totalmente distinto a lo que era hace unos cuantos años atrás. Pero de esto se sale entre todos y sabiendo que se están haciendo las cosas bien. Lo que resta por mejorar, por supuesto que está ahí, pero así se irá mejorando con el tiempo.
- ¿Y en el plano futbolístico?
- Estamos en el mejor momento desde que llegué. Encontramos el equipo y estamos viendo en la cancha lo que queremos, lo que estamos trabajando. Es decir, lo que hacemos en el entrenamiento sale igual en los partidos. Hay un muy buen grupo de jugadores y sobre todas las cosas, de buena gente. Si vos tenés un grupo de pelotudos no sirve para nada. Acá hay un grupo de buenos pibes, que laburan, que se bancan todo, que se matan. Se bancan jugar con esta presión, se bancan las puteadas si algún día llegan. Los jugadores se sienten bien y lo demuestran adentro de la cancha.
- ¿Y la composición del grupo en cuanto a lo futbolístico cómo la analizas?
- No creo en eso de que con los pibes solos vas a ganar siempre. Obviamente que fui pibe y tuve la suerte de jugar al fútbol, pero siempre me tocó estar rodeado de gente grande y para mí lo mejor es hacer un mix. Gente de experiencia que eduque a los jóvenes y por eso, también hay que traer gente grande pero buena leche. Hoy hemos logrado armar un mix bárbaro. Se llevan bien y eso se nota en el día a día. Pero se notó siempre. Porque ahora es fácil estar bien. Pero en las malas también se notaba que todos formaban un grupo humano fantástico que tira siempre para adelante.

- ¿Qué significa para vos Estancia Chica?
- Es mi segunda casa. Yo acá estuve viviendo un tiempo cuando llegué a Gimnasia, para no tener que viajar a diario hasta Castelar. Y conozco cada rincón de este lugar. Me encanta venir acá. Yo en esta ciudad me siento Messi. Yo salgo del contorno de La Plata y soy un Troglio, al que todos conocen y saludan. Pero yo acá me siento Messi, pero no por cómo juego (risas...). Pero es así. No puedo ir al centro, no puedo caminar por la calle porque la gente te para. No puedo cenar en un restaurant por el cariño que recibo de la gente. Y mis hijos ven todo eso y cómo no van a ser fanáticos de Gimnasia. No se imaginan del amor que tienen por este Club. Es una enfermedad para ellos este Club. Mi hijo es categoría ´95; yo viene en el ´96 así que él mamó esto. Ellos me agarraron a mi contra una mesa y cuando todos me decían “vos estás loco” ellos me dijeron “vos no le podés decir que no a Gimnasia”.
- Y te lo dijeron a vos, justamente, que tenés al Lobo tatuado en la piel...
- Sí, lógico. Yo llevo un tatuaje desde el año 2009. Que no tiene nada que ver con mi finalización en Gimnasia ni con mi posible vuelta. Porque me lo hice una vez, cuando estaba en Paraguay, en uno de esos viajes a Buenos Aires por puro sentimiento. Y los chicos maman esto. Y yo un poco cumpliendo el sueño de ellos de verme a dirigir a Gimnasia y con muchas esperanzas de cumplir el otro sueño, el de devolver al Lobo a primera.
- El Bosque...
El Bosque le da al Club un sentido de pertenencia y queda al margen el aspecto meramente deportivo. Hay algunos que dicen que en el Bosque no se ha ganado nada. Y se ha ganado mucho, como también se ha perdido. El Bosque es la casa de uno y a veces cuesta dejar tu casa e irte a otra. Lo que sí todos queremos es renovarla, mejorarla y seguir viviendo en la casa de uno. Eso sería lo ideal. Pero la cuestión económica es importante y a veces no se puede hacer todo. Lo ideal sería ir remodelando, hacer la Platea H que falta, bien armada, para quedarnos siempre ahí.
- Ahora la idea es hablar de Griguol. Cuando Pedro escucha el nombre del Viejo, se le trasforma el rostro. Mira, piensa y se emociona. - Del viejo lo que me queda es la alegría, el armado del grupo, la manera de ser. Que mis jugadores sientan placer de venir a entrenar y no que digan “tengo que ir a bancarme la cara de culo de aquel”. Recuerdo que yo venía a entrenar feliz, todos los días desde Buenos Aires. Primero lo tuve en River, pero allá él había vivido una situación más compleja. Pero cuando lo tuve acá era otra cosa. Veníamos a entrenar contentos. Y eso me gustaría para toda la gente que trabaja conmigo. Fue un tipo que me marcó mucho, una persona a la que sigo viendo hoy y quiero mucho, con quien me sentaría siempre a hablar de fútbol.
- ¿Le debe mucho Gimnasia a él?
- Ni hablar. A veces es difícil decirlo así, porque siempre están los que dicen “igual cobraba...”. Y claro, porque era su laburo. Pero ha dejado una huella enorme. Ha conseguido grandes cosas en lo deportivo y ha colaborado en lo económico e institucional. Se ha vendido mucho gracias a él y su trabajo. Y sobre todo ha dejado una marca registrada que fue dejando con el correr de los años en mucho de nosotros, que hemos seguido el camino de él.
- ¿Hay promesa para junio? - No, lo que si tenemos es la seguridad de que el grupo se va a matar para que Gimnasia vuelva a Primera. Después se verá qué es lo mejor para el Club, para mí y para todos. Pero lo más importante en mi cabeza está lo que pueda pasar en junio.
- La gente de Gimnasia...
- Un amor incondicional. Es como la vida cotidiana. Vos nacés de tu mamá y tu papá, pero un día te enamorás de alguien y te vas a vivir a otro lado. Esto me pasó a mí. Yo nací futbolísticamente en River, pero un día me enamoré de un Club y de su gente y hoy estoy acá y camino de la mano con mi amor que es el Club de Gimnasia y Esgrima La Plata.
- “Fue algo increíble lo que pasó, de mucho dolor. En este momento tenemos que estar todos unidos y salir adelante. Al día siguiente de la inundación hubo muchos jugadores sacando familiares, ayudando a la gente, comprometiéndose con la cuestión social. Uno siente la necesidad de ayudar como sea y por eso no para un segundo, va a un barrio, al Club, a un hospital o donde lo llamen, porque la única forma de salir adelante es colaborando, ayudando al prójimo en ese momento. El resto, todo pero absolutamente todo, queda en segundo plano…
¿Cómo viste los eventos que se organizaron en el Poli?
Impresionante, fue una muestra de cordura. Yo estuve en varios lugares y la gente sigue respondiendo con mucha solidaridad. Lo bueno es que compartimos buenos momentos entre todos y además ayudamos y damos una mano a los que más lo necesitan. Parecen pequeñas cosas, pero esos gestos, como la caricia de dedicarle los triunfos del equipo a la gente, le hace bien a todos. Lo importante para recalcar es que esto no termina ahora, hay seguir ayudando a los que perdieron todo.
-Termina un entrenamiento más. En Estancia Chica hay tranquilidad, pero también se percibe un clima de ansiedad, de movimiento, de alegría. De ganas de trabajar... ¿Cómo se siente Pedro en Estancia Chica?
- Acá me siento como en casa. Así me he sentido siempre, más allá de los resultados. Calculen que yo llevo 17 años acá. Uno conoce a todos y esto va más allá de los resultados. Los cocineros siguen siendo los mismos, los mozos siguen siendo los mismos. Cuando tuvimos buenos momentos y cuando la pasamos mal siempre fue así. Es como estar en la casa de uno.
-¿Y cómo se relaciona eso con tu trayectoria? Vos jugaste una final del mundo con la Selección. Jugaste en Italia, en Japón. Pero hoy la vida te encuentra en Gimnasia...
- Todos los saben. Yo llegué a Gimnasia en el año ´96, cuando estaba volviendo de toda mi gira de fútbol y encontré un lugar en el que me empezaron a tratar como un tipo de la casa, me trataron de mil maravillas y eso empezó a notarse en la cancha y en la gente me aceptó de entrada. Se creó una relación fantástica que se terminó de hacer fuerte cuando me tocó venir a dirigir y Gimnasia estaba para irse al descenso y nos salvamos. Y después vino todo lo maravilloso que se logró. Y esa relación se volvió a reafianzar en la B, cuando acepté venir a dirigir al Club a pelearla hasta llegar a este momento que estamos viviendo, que esperemos lo podamos coronar con el ascenso, que para mí sería cerrar un poquito algo muy personal, un poco inexplicable, que tiene que ver con mi deuda pendiente.
Yo tengo una deuda pendiente de tanto afecto que me han dado. Ascender con Gimnasia me confirmaría que la decisión que tomé de venir fue acertada y echaría por tierra lo que muchos me dijeron en su momento, que venir a Gimnasia era una locura. Sueño con el 16 de junio y que ese día nos encuentre en Primera. Yo sé que me juegue mucho cuando vine ya que si uno no consigue el objetivo no sirve para nada. Por eso, contra el pronóstico de todos, menos el de mis hijos que me pedían que viniera, ascender sería ratificar que opté por la mejor decisión.
-Tocaste el tema de la gente, del amor por el Club ¿Cuándo fue el click con la gente?
Hay un momento. Junio del ´97. Ahí empiezo a darme cuenta del afecto de la gente para conmigo. La lesión. Yo me rompo la rodilla en una práctica y me operan, me voy a mi casa. Y un domingo, Gimnasia había jugado creo que el sábado y escucho en la puerta de mi casa unos ruidos. Había dos micros con hinchas de Gimnasia, pero no acá en La Plata, estaban en Castelar. Había unas 80 personas, que pasaron a casa, trajeron torta, regalos. Ahí estaba la banda de Zulma, Graciela, que falleció, había mucha gente. Todos conocidos, caracterizados de Gimnasia, que son los que te marcan el termómetro de cuánto te quiere la gente. Es la que vive dentro del Club todos los días.
Ahí me di cuenta que verdaderamente había algo afectivo. Fue como darme cuenta de que había algo especial. Porque le pasa a algunos jugadores que son mal recibidos o dicen “este viene robar”, pero yo con buena onda, tratando con todos, yendo a las fiestas de las filiales, fui sumando afecto y más cariño del normal. Y eso fue absolutamente genuino, lo sentí siempre así. Y por eso, se fue haciendo cada día más fuerte.
- ¿Con qué Club te encontraste cuando volviste?
- Al Club lo veo bien, pero hay una realidad. Este Club estuvo destruido. Entonces, aunque juntos lo podamos acomodar, sigue habiendo debajo algo que siempre te va a provocar un malestar. Sin embargo, a pesar de las dificultades, se avanza. Todo se hace a pulmón, se está intentando pagar deudas, hay un buen clima permanentemente, todo está muy tranquilo. Y eso se nota. Hay un clima totalmente distinto a lo que era hace unos cuantos años atrás. Pero de esto se sale entre todos y sabiendo que se están haciendo las cosas bien. Lo que resta por mejorar, por supuesto que está ahí, pero así se irá mejorando con el tiempo.
- ¿Y en el plano futbolístico?
- Estamos en el mejor momento desde que llegué. Encontramos el equipo y estamos viendo en la cancha lo que queremos, lo que estamos trabajando. Es decir, lo que hacemos en el entrenamiento sale igual en los partidos. Hay un muy buen grupo de jugadores y sobre todas las cosas, de buena gente. Si vos tenés un grupo de pelotudos no sirve para nada. Acá hay un grupo de buenos pibes, que laburan, que se bancan todo, que se matan. Se bancan jugar con esta presión, se bancan las puteadas si algún día llegan. Los jugadores se sienten bien y lo demuestran adentro de la cancha.
- ¿Y la composición del grupo en cuanto a lo futbolístico cómo la analizas?
- No creo en eso de que con los pibes solos vas a ganar siempre. Obviamente que fui pibe y tuve la suerte de jugar al fútbol, pero siempre me tocó estar rodeado de gente grande y para mí lo mejor es hacer un mix. Gente de experiencia que eduque a los jóvenes y por eso, también hay que traer gente grande pero buena leche. Hoy hemos logrado armar un mix bárbaro. Se llevan bien y eso se nota en el día a día. Pero se notó siempre. Porque ahora es fácil estar bien. Pero en las malas también se notaba que todos formaban un grupo humano fantástico que tira siempre para adelante.
- ¿Qué significa para vos Estancia Chica?
- Es mi segunda casa. Yo acá estuve viviendo un tiempo cuando llegué a Gimnasia, para no tener que viajar a diario hasta Castelar. Y conozco cada rincón de este lugar. Me encanta venir acá. Yo en esta ciudad me siento Messi. Yo salgo del contorno de La Plata y soy un Troglio, al que todos conocen y saludan. Pero yo acá me siento Messi, pero no por cómo juego (risas...). Pero es así. No puedo ir al centro, no puedo caminar por la calle porque la gente te para. No puedo cenar en un restaurant por el cariño que recibo de la gente. Y mis hijos ven todo eso y cómo no van a ser fanáticos de Gimnasia. No se imaginan del amor que tienen por este Club. Es una enfermedad para ellos este Club. Mi hijo es categoría ´95; yo viene en el ´96 así que él mamó esto. Ellos me agarraron a mi contra una mesa y cuando todos me decían “vos estás loco” ellos me dijeron “vos no le podés decir que no a Gimnasia”.
- Y te lo dijeron a vos, justamente, que tenés al Lobo tatuado en la piel...
- Sí, lógico. Yo llevo un tatuaje desde el año 2009. Que no tiene nada que ver con mi finalización en Gimnasia ni con mi posible vuelta. Porque me lo hice una vez, cuando estaba en Paraguay, en uno de esos viajes a Buenos Aires por puro sentimiento. Y los chicos maman esto. Y yo un poco cumpliendo el sueño de ellos de verme a dirigir a Gimnasia y con muchas esperanzas de cumplir el otro sueño, el de devolver al Lobo a primera.
- El Bosque...
El Bosque le da al Club un sentido de pertenencia y queda al margen el aspecto meramente deportivo. Hay algunos que dicen que en el Bosque no se ha ganado nada. Y se ha ganado mucho, como también se ha perdido. El Bosque es la casa de uno y a veces cuesta dejar tu casa e irte a otra. Lo que sí todos queremos es renovarla, mejorarla y seguir viviendo en la casa de uno. Eso sería lo ideal. Pero la cuestión económica es importante y a veces no se puede hacer todo. Lo ideal sería ir remodelando, hacer la Platea H que falta, bien armada, para quedarnos siempre ahí.
- Ahora la idea es hablar de Griguol. Cuando Pedro escucha el nombre del Viejo, se le trasforma el rostro. Mira, piensa y se emociona. - Del viejo lo que me queda es la alegría, el armado del grupo, la manera de ser. Que mis jugadores sientan placer de venir a entrenar y no que digan “tengo que ir a bancarme la cara de culo de aquel”. Recuerdo que yo venía a entrenar feliz, todos los días desde Buenos Aires. Primero lo tuve en River, pero allá él había vivido una situación más compleja. Pero cuando lo tuve acá era otra cosa. Veníamos a entrenar contentos. Y eso me gustaría para toda la gente que trabaja conmigo. Fue un tipo que me marcó mucho, una persona a la que sigo viendo hoy y quiero mucho, con quien me sentaría siempre a hablar de fútbol.
- ¿Le debe mucho Gimnasia a él?
- Ni hablar. A veces es difícil decirlo así, porque siempre están los que dicen “igual cobraba...”. Y claro, porque era su laburo. Pero ha dejado una huella enorme. Ha conseguido grandes cosas en lo deportivo y ha colaborado en lo económico e institucional. Se ha vendido mucho gracias a él y su trabajo. Y sobre todo ha dejado una marca registrada que fue dejando con el correr de los años en mucho de nosotros, que hemos seguido el camino de él.
- ¿Hay promesa para junio? - No, lo que si tenemos es la seguridad de que el grupo se va a matar para que Gimnasia vuelva a Primera. Después se verá qué es lo mejor para el Club, para mí y para todos. Pero lo más importante en mi cabeza está lo que pueda pasar en junio.
- La gente de Gimnasia...
- Un amor incondicional. Es como la vida cotidiana. Vos nacés de tu mamá y tu papá, pero un día te enamorás de alguien y te vas a vivir a otro lado. Esto me pasó a mí. Yo nací futbolísticamente en River, pero un día me enamoré de un Club y de su gente y hoy estoy acá y camino de la mano con mi amor que es el Club de Gimnasia y Esgrima La Plata.


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